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Somos muchas las mujeres que deseamos vivir la llegada de nuestro hijo/a de una forma natural, feliz y saludable. Hoy día y cada vez más, la llegada del primer hijo se inicia a partir de los 30 años y/o más. Y si bien existen socialmente muchos miedos y preocupaciones sobre la salud de este futuro bebé, debo decir que muchas de las enfermedades genéticas y congénitas están relacionadas directamente no solo con la calidad del óvulo y/o espermatozoide sino también con la ausencia de la forma física de la madre antes y durante el embarazo. Al decir forma física me refiero a varios hábitos que la mujer debería tener en cuenta al iniciar la búsqueda de un embarazo. Estos son:
Alimentación equilibrada: con aumento en la ingesta de ácido fólico, no fumar, no ingerir alcohol en exceso, realizar actividad física periódicamente, tener una vida de pareja y social activa, realizar actividades al aire libre en contacto con la naturaleza y todas aquellas situaciones en la cual no solo el cuerpo sino también la mente y el espíritu se encuentren en plena armonía. Una vez embarazada, la mujer sufre muchísimos cambios fisiológicos y psíquicos.
En el aparato cardio-respiratorio: aumenta el consumo de oxigeno y la respiración se hace más dificultosa al elevarse el diafragma por empuje del útero. Se produce congestión nasal y ocasionalmente hemorragias nasales debidas al aumento de estrógenos. El corazón se desplaza hacia la izquierda y hacia arriba, se produce así mismo aumento marcado del volumen sanguíneo, apareciendo anemia, estancamiento de sangre en las extremidades inferiores, produciendo edemas y formación de várices.
En el sistema músculo esquelético: Se produce un progresivo aumento de la curvatura lumbodorsal de la columna vertebral que va a producir molestias a ese nivel. Esta actitud lordótica es debida al aumento del volumen del vientre, desplazando el centro de gravedad hacia atrás, lo cual obliga a la embarazada a mantener su cadera en antepulsión (posición de palito). Esta nueva posición de la cadera provoca una sobrecarga en la musculatura iliolumbar, llegando a producir el típico "dolor de riñones", lumbalgias e incluso llegar a padecer ciática.
Los BENEFICIOS que obtenemos con la realización de actividad física durante el embarazo son muchísimos. Entre ellos encontramos:
- La mejora del tono muscular, lo que favorece la corrección postura) y permite enfrentarse al trabajo del embarazo y parto con menos riesgos y efectos indeseables.
-Aumento del bienestar psicológico reduciendo así la ansiedad, la depresión y el insomnio muy común en los últimos meses del embarazo.
- Eliminación de líquidos logrando así un balance calórico adecuado.
- Normalización de la tensión arterial.
- Protección frente a la diabetes gestacional (elevación transitoria de las cifras de la glucosa debido al descenso de insulina durante el embarazo) pudiendo ser empleado como tratamiento alternativo que permitiría disminuir o incluso suprimir el uso de insulina.
- Mejora del equilibrio y coordinación en general.
Con la actividad física estarás más preparada para el momento del parto, te sentirás más fuerte y en mejores condiciones físicas y emocionales para recibir a tu bebé.
Recopilado por la Organización Aerolatin desde www.deportesalud.com
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